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  La Ira y el Orgullo
 

 
Autor: SR
Fecha: 05/05/2011

El Orgullo y la Ira

En un foro de discusión  sobre la seguridad, me atreví a sacar el tema de los niveles de conciencia y algunos participantes me criticaron quejándose que estaba desviando la atención.

Pero –justamente-  esto es lo básico: Si nuestras propuestas de solución no tienen un buen nivel de conciencia, no sólo no contribuimos a la solución sino que enfatizamos el problema.

Es cierto que la mayoría de los ciudadanos -y gobernantes- estamos desesperados ante el deterioro de la situación de inseguridad, pero no es lo mismo reconocer la ira que expresarla ciegamente.  Habar desde la ira es: “esas son estupideces” ; “que se vaya el gobernador” ;“que renuncie el alcalde” ;“que maten a todos”; “que nos den armas para hacerlo nosotros”. Esta es la ira expresándose libremente.

David R Hawkins, siquiatra, místico, sanador y kinesiólogo (no confundir con el astrofísico Stephen Hawkings), en su libro Poder vs. Fuerza propone un mapa de la conciencia que es una obra de arte y que, en efecto, ayuda a navegar por la vida.

Hawkins  propone una escala logarítmica del cero al mil, en donde cero es la destrucción de la vida y mil es la iluminación de un Cristo o de un Buda, Hawkins define una frontera muy importante en el 200.  Esa es la frontera entre la mentira y la verdad, entre el ego y el Ser, entre la fuerza o el poder, entre el control o el orden.

La ira – que  Hawkins sitúa en el 150- no es mala, es mejor que la vergüenza (20), la culpa (30),  el sufrimiento (75),  el temor  (100) y el deseo (125).   La ira nos ayuda a sali r de una depresión o de una situación de temor.  

Pero la ira nace del odio y provoca una reacción agresiva.  Las guerras, los fundamentalistas, los exterminios y las venganzas están llenas de ira. Desafortunadamente, muchos de los comentarios que se leen en  los foros  tienen este nivel de conciencia. La ira reclama sangre, ojo por ojo, diente por diente.

Por  encima de la ira, se encuentra el orgullo  (175). En este nivel encontramos a muchos políticos. Son aquellos que constantemente quieren enfatizar sus logros y minimizar sus derrotas. Quieren controlar a todo y a todos para engreírse, para alimentar su ego. También vemos este nivel en todo aquel que se alimenta de la admiración de su público, sea escritor, comunicador, actor, gurú, socialité o simplemente, un amigo con ego grande.  

El orgullo no es malo, es mejor que la ira, pero aun no llega a la verdad y no contribuye a la vida. Por encima del orgullo sigue el nivel 200 y es el umbral que nos lleva conectarnos con el Ser, entendido como nuestra propia parte divina que nos integra al Todo.

En el nivel 250  empezamos a liberarnos,  en el 310 estamos llenos de voluntad  y en el nivel 350 se llega a la aceptación. Es diferente decir: “Estoy desesperado o atemorizado o enojado, pero propongo….” En este momento, ya no es la ira la que habla, sino la aceptación.  En ese nivel perdonamos , trascendemos, y armonizamos. Es el principio de la sanación.

Luego viene la razón en el nivel 400 y es donde se ubican los grandes pensadores y el paradigma científico de buscar la verdad y aceptar la crítica.  También se ubican ahí las constituciones de los países democráticos que respetan libertades individuales, unas más altas que otras, pero todas buscando la razón como principio de ley.

La Razón es un nivel muy alto de conciencia pero más arriba se encuentra el Amor (500). No es el amor personal, es el Amor (así con mayúsculas) que reconoce a todos con su parte divina. Más arriba, Hawkins sitúa  a la Alegría (540), la  Paz  (600) y finalmente la iluminación (700 al 1000). 

Muy pocos alcanzan estos últimos niveles, pero Mahatma Ghandi es un buen ejemplo de un nivel de conciencia de paz y cómo pudo convencer a un imperio lleno de orgullo de dejar la India  y regresar a casa. Lo hizo sin violencia.  En la paz hay compasión incluso por el enemigo.  Su nivel de conciencia fue mucho más poderoso que el de los ingleses.

El mapa se puede usar de manera práctica y cotidiana, esa es su intención. En cada acción o pensamiento podemos preguntarnos ¿desde qué nivel estamos hablando o actuando? ¿Cómo contestar ante una traición de un amigo o una agresión de un enemigo? ¿Por qué seguir culpándonos a nosotros mismos o proyectando la culpa en los demás?  Hawkins tiene varios libros en donde calibra personas, países, religiones, actitudes, libros y políticas públicas.  

Podemos intentar sacar a los políticos de su orgullo pero no desde la ira, no desde la fuerza, no en una batalla entre egos llena de agresiones, para eso necesitamos a hablar desde un nivel de conciencia mucho más elevado. 

La  noticia interesante es que un nivel de conciencia alto neutraliza lo negativo y atrae hacia lo positivo. Un ejemplo positivo contrarresta mil ejemplos negativos porque tiene mejor nivel vibratorio de energía.  

¿Queremos transformar a México? Hagámoslo desde la razón y la paz. Eso sí es poderoso; elevemos el nivel de conciencia de cada uno de nosotros para navegar hacia mejores mares.


Santiago Roel

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